La Composición

“En el océano de la composición uno se hace a la mar seducido por todo tipo de cantos de sirena,
ecos de caracol y armonías estereofónicas.
Cuando el compositor bucea ese mar, fundido en su instrumento, pierde referencia del mundo físico en que se encuentra. Podríamos decir que se vale de acordes y líneas melódicas para ir abriéndose paso por un enigmático medio sonoro, poblado de recuerdos, semejanzas y delirios. Allí tiene su protagonismo la capacidad improvisadora pues componer no es otra cosa que capturar trozos de improvisación, eslabonarlos, articularlos y presentarlos de un modo armónico, fácil de acceder a quien escucha, aunque laboriosamente difícil de construir para el creador.”